En este año 2004 se cumple el 15º aniversario del Paso de Ntra. Sra. Madre de Misericordia en la Semana Santa Murciana. Tuve el privilegio y el honor de poder procesionar junto a ellos en el Viernes Santo del año 1999. Con apenas 2 años en la Cofradía, y con un proyecto en ciernes (el paso del Descendimiento) su Cabo de Andas por entonces, Pepe Mora, me tendió gustosamente la mano, para poder integrarme en la Cofradía y vivirla desde dentro, ofreciendome la oportunidad de salir con ellos. No olvidaré nunca el detalle de cederme el estante de Cabo y «llevar» este Paso durante un tramo de la carrera. Estos nazarenos, orgullo de la Cofradía y escuela de Nazarenos de Murcia, a los que conozco en bastantes casos, me demostraron que ser Cabo de Andas, no es tan difícil como pueda suponerse teniendo el oficio y su buen hacer. Ver «andar» esta bellisima imagen de José Sanchez Lozano por las calles de Murcia, a hombros de estos cofrades, es ver la esencia de nuestra Semana Santa.
Quiero agradecer públicamente, este gesto de generosidad y hermandad que tuvo Pepe Mora conmigo, y que me sirvió para darme cuenta del verdadero espíritu de la Misericordia y de la autentica nazarenía murciana. Animarles a todos y cada uno de sus estantes a proseguir con su trabajo, y felicitar a su actual Cabo de andas, Daniel Sanchez (que con la ayuda de Jose Miguel Mora) deleitan a todo el público que asiste a nuestro procesión y que con su esfuerzo aportan una muestra (y no pequeña) de nuestra Semana Santa.
En el diccionario editado por la Real Academia Española de la Lengua, entre otras acepciones, define a la Misericordia como un “atributo de Dios, en cuya virtud perdona los pecados y miserias de sus criaturas”. Es por tanto este aspecto divino el que resume y singulariza el sentido de nuestra relación con Dios. Nosotros pecadores nos acercamos a El con el deseo de sentirnos libres de nuestras debilidades y Este, con su generosidad infinita, siempre nos acoge en su regazo una vez liberados de los mismos.
Esta actitud bondadosa que nos permite obtener el perdón de nuestros pecados al tiempo que poder entonces, limpios y libres, disfrutar de la Eucaristía para estar en comunión con el Padre, son el verdadero sentido en nuestra vida como cristianos.
Nuestra salvación es imposible sin nuestra redención, la cual solo podremos obtener por la misericordia divina que El nos asegura y que nos demuestra el amor constante que nos dedica.
El evangelista san Mateo (5,3-11) nos cuenta las promesas de felicidad (bienaventuranza) hechas en el Sermón de la Montaña por Jesucristo a quienes acepten sus enseñanzas y vivan según las virtudes de humildad, mansedumbre y paciencia. En una de ellas nos exhorta a que nosotros seamos también misericordiosos con nuestros semejantes lo cual nos garantizara el alcanzar la misericordia divina.
Esta forma de actuación a la cual, como cristianos, Jesús nos invita a que la asumamos como propia y de forma constante en el desarrollo cotidiano de nuestra vida, por nuestra frágil condición humana en algunas ocasiones nos es difícil de poder llevarla a la práctica. La Virgen María bajo la advocación de la Misericordia es nuestra mejor aliada y la perfecta mediadora ante Dios de nuestros anhelos de obtención de la misma.
Si nuestro Padre siempre esta dispuesto a tener esta actitud generosa con nosotros, la intercesión maternal de María, a la que reconocemos como Madre de Dios, nos asegura la obtención de la misma.
Nuestra Madre de la Misericordia siempre esta deseosa de ayudarnos y cada vez que lo deseemos podemos confiarnos a Ella. La práctica de la diversidad de devociones marianas que conocemos: El rosario, el Ángelus, himnos, salmos y oraciones, nos permiten cada vez que queramos poder llegar a ella y obtener su consuelo.
Antes de que yo naciera, tu ya eras nazareno. Cuando con apenas contaba con dos años de edad comencé a andar sólo y todavía con pañales, me pusiste la túnica magenta de nuestro Cristo del Perdón, fue entonces cuando se inició mi vida nazarena, ahí empecé a “mamar” la Semana Santa. Unos años después también te acompañaba en el paso del “Lavatorio” en la procesión de los coloraos, pero aquí fue mi hermano el que ocupó tu sitio, yo heredé el de mi suegro en el “Pretorio” o “Berrugo”, como popularmente se conoce, y gracias a Andrés y Antonio Sánchez (hijo y nieto del Rojo) vuelvo a vestir la túnica colorá. También he portado en mis hombros el paso de la “Aparición” en la procesión del Resucitado.
Con quince años, empecé a salir contigo en la Cofradía de la Misericordia, cómo en aquellos años no se controlaba tanto lo de la edad, cada vez que podía (que no eran pocas) metía el hombro al paso del Cristo, pues entonces sólo salía Él en la procesión. Se cumplen ahora quince años de la creación del trono de Ntra. Sra. Madre de Misericordia, y aquí sí que participé como estante fundador con mi puesto de titular, recuerdo como si fuera ayer todo lo vivido en relación al trono, reuniones, y más reuniones, fueron unos meses de duro trabajo sobre todo para los que formasteis la junta gestora, pero todo lo di por bueno el día que por primera vez en mi vida “ataba” como titular, la emoción que sentí, sólo ha sido superada el día que tras treinta años de espera, herede tu puesto en el “Perdón”. Ese sentimiento no se puede explicar con palabras por que es el corazón el que habla. Yo he aprendido de ti a amar la Semana Santa, como buen cristiano que soy, también aprendí a tu lado a saber perdonar por que así nos lo pide nuestra Virgen que a pesar del dolor, aún tiene Misericordia para nosotros, es tanto lo que de ti he aprendido que es un orgullo para mi ser tu hijo.
Por motivos que para nosotros, tus estantes nos parecen injustos has dejado el puesto de Cabo de Andas (hasta en eso has demostrado lo mucho que quieres a nuestra Cofradía) sin crear problema alguno, pero para mi, tu seguirás siendo el mejor nazareno y Cabo de Andas que tiene la Semana Santa Murciana.
Hoy después de 29 años saliendo juntos, te escucho decir que este será el último, que te vistas de nazareno yo te digo que no necesitas vestirte por que tu eres nazareno todo el año.
Con lágrimas en los ojos, quiero terminar con las palabras que te dije la noche de Lunes Santo pasado, con el Cristo del Perdón como testigo ”aunque estés retirado y no te vistas de nazareno, tu seguirás cargando conmigo, por que estarás siempre en mi corazón”. GRACIAS PAPÁ POR HABERME HECHO NAZARENO.
Cuando en 1966, inicie mi vida nazarena ingresando en la Cofradía de la Misericordia, no podía imaginar lo que influiría en mi vida el llevar sobre mis hombros a los Cristos de la Esperanza, Perdón y Misericordia, ellos me enseñaron el camino, porque en la vida nunca se debe perder la Esperanza de conseguir un mundo mejor en donde los hombres sepamos Perdonar y sobre todo tener Misericordia de nuestros semejantes, tres facetas que yo he intentado practicar a lo largo de mi vida. Con todo, sentía que mi vida nazarena estaba incompleta, me faltaba algo, no sé que, pero algo dentro de mi corazón se manifestaba pidiéndome más, por eso en la primavera de 1988 cuando nuestra Cofradía pone en marcha la creación de un nuevo trono, no lo pensé, e inicié la aventura más hermosa de mi vida, no fue fácil abandonar al Cristo, en realidad no lo abandoné ya que seguiría con Él, iría unos metros más atrás y sé que Él, lo comprendería, ya que jamás ningún Viernes Santo estaría solo por las calles de Murcia, su Madre a hombros de sus hijos, la llevarían tras él, esa Madre que lleva en su cara el dolor por la pérdida de su Hijo y al mismo tiempo nos trasmite con su mirada una paz y misericordia, que no encontraremos en ninguna otra.
No es nada fácil, (como muy bien saben, aquellos que han tenido la ocasión, de realizar esta singladura en otras cofradías) la tarea de reunir los acondicionantes que un nuevo trono requiere, pero en esta Cofradía se contaba con el mejor aval que garantiza el éxito y no es otra que la Hermandad que siempre ha caracterizado a todos sus componentes, fueron meses de duro trabajo, tanto de la Junta de Gobierno como de los Estantes – fundadores, que trabajaron codo con codo, manteniendo reuniones de organización y funcionamiento, lo primero que se creó, fue un reglamento de régimen interior de obligado cumplimiento elaborado y aprobado por todos los componentes del trono, así mismo se formó una comisión de seguimiento (de la cual me siento orgulloso de haber pertenecido) que tendría la labor de coordinar todos los trabajos. En primer lugar se planteó la construcción del trono, después de estudiar varios bocetos, se decidió que el trono lo realizara D. Juan Lorente, quien nos emplazó para la Semana Santa de 1991, es por ello que nos vimos obligados a desfilar los dos primeros años con el trono de Ntra. Sra. de los Dolores de la Cofradía del Amparo, siendo D. Alfonso López Cerezo (de quien estaremos eternanente agradecidos) quien nos ofreció su trono desinteresadamente por el tiempo que necesitáramos.
En la Semana Santa de 1990, Dª. Josefina Rodenas Hernández, se ofreció como Camarera de la Virgen, como única acreditación nos presentó su corazón, un corazón lleno de amor hacia la imagen que iluminó su vida, la primera vez que la vió; y bien que nos ha demostrado ese amor, desde ese día es la más fiel servidora de, como ella dice, nuestra Madre, no solamente se preocupa que no le falte de nada sino que vive con sus hijos los estantes, todos los problemas que la vida nos depara, por ello quiero hacer público mi agradecimiento hacia la persona que sin pedir nunca nada se entrega en cuerpo y alma a todo lo que al Paso de la Virgen se refiere ¡GRACIAS JOSEFINA!
Más tarde y a petición de todos vosotros, la Junta de Gobierno me hizo el honor de nombrarme 1er Cabo de Andas oficial del trono, cargo que he desempeñado con enorme orgullo y responsabilidad, sintiéndome apreciado por vosotros como así lo demostrasteis en todas las ocasiones necesarias, en todo este tiempo os he visto crecer como personas y nazarenos, algunos os habeis casado y teneis hijos que ya desfilan como infantiles detrás de la Virgen y que serán en un futuro los que recojan el testigo, gracias a Dios yo ya he pasado por ahí y no podeis imaginar lo que siente uno cuando ve a su hijo todo orgulloso ocupando el puesto que su padre le ha cedido.
En el capítulo de anécdotas, son numerosas, pero quizá las que más nos han influido en nuestro carácter son aquellas que sirvieron para demostrar el amor que sentimos a la Virgen, por ejemplo, el día que fue bendecido el trono, aguantando los 35 minutos que duró el acto, con el peso del trono en vuestros hombros y sin almohadilla o aquel año que la Junta de Gobierno nos obligó a meter a la Virgen de espaldas al público, allí demostrasteis obediencia a pesar de que vuestros ojos llenos de lágrimas denunciaban la injusticia del echo, quien puede olvidar los actos de celebración del 10º aniversario, fue un día lleno de solemnidad, con la bendición de la corona que entre todos le regalamos a nuestra Madre y más tarde con la comida de hermandad, donde quedó patente nuestro compañerismo.
Han pasado 15 años de todo esto, la mayoría de nosotros ni nos conociamos, hoy gracias a la Virgen, formamos una gran familia, unida sólo con un fin, GLORIFICAR a nuestra Madre Virgen de la Misericordia.
Nació en la pedanía murciana de Era Alta, en el seno de una familia dedicada al trabajo de la madera y ebanistería, fue el primer miembro en dedicarse a la artesanía religiosa. Su tenacidad, su afán por investigar y el amor por su trabajo le llevó a considerándose un autodidacta en su profesión, donde llego a dominar todos los campos, tanto la imaginería, como la realización de tronos y retablos. A los quince años realizó su primer trabajo, con el retablo de San Antonio, para la Parroquia de Nonduermas, y a los diecisiete el retablo del Altar Mayor de Churra, teniendo que firmar el contrato su padre por ser menor de edad. Durante cuatro años impartió clases de talla y dibujo en la escuela popular de Mazarrón. Sus obras se encuentran repartidas por toda la geografía murciana, así como por las provincias de Almería, Alicante, Albacete y Ciudad Real. Amante de los trabajos diáfanos, le dió gran volumen a las tallas, sin miedo al vació. Nunca firmó sus obras porque afirmaba que a los artistas se les conocía por su trabajo.
Entre sus numerosas obras podemos destacar: • Imagen del Santísimo Cristo de la Sangre. Archena. • Imagen de San Juan. Mazarrón. • Imagen del Santísimo Cristo del Amor. Zarandona. • Imágenes de Santa Clara y San Francisco para la Abadía de las Clarisas de Almería. • Imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno. Mazarrón (Última obra inacabada). • Retablo del Altar Mayor de Churra. • Retablo del Altar Mayor de Cabezo de Torres. • Retablo del Altar Mayor de Socobos. Albacete. • Retablo de la Virgen del Rosario de Rincón de Seca. • Retablo del Altar Mayor de la Abadía de la Clarisa de Almería. • Retablo del Altar Mayor de Archena. • Tronos del Santo Sepulcro, Virgen de la Amargura, San Juan Evangelista y Virgen de la Soledad de la Cofradía del Santo Sepulcro. Murcia. • Trono de la Coronación de Espinas de la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón. Murcia. • Tronos de la Virgen de la Esperanza y Ntro. Padre Jesús del Rescate de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Rescate. Murcia. • Tronos de Jesús en casa de Lázaro y Cristo de la Penas de la Cofradía de la Sangre. Murcia. • Trono de Nuestra Señora Madre de Misericordia de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia. Murcia. • Trono de la Virgen de los Dolores de Hellín. Albacete. • Trono del Cristo del Rescate de Alcázar de San Juan. Ciudad Real. • Trono de la Virgen de los Dolores de Hellín. Albacete. • Trono de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Almería. • Trono de Jesús de Medinacelli de Elche. Alicante. • Trono del Santo Entierro de la Cofradía Marraja de Cartagena. • Trono de la Oración del Huerto de la Cofradía California de Cartagena. • Trono de Ntro. Padre Jesús Resucitado de la Cofradía del Resucitado de Cartagena. Y otra cantidad de obras que sería muy largo de mencionar.